Cuando se habla de Bélgica y más en concreto de su región flamenca, a todos nos viene a la mente algunas de sus maravillosas ciudades como Gante, Brujas o Amberes, pero Flandes no solo tiene en su territorio a estas urbes tan señaladas, bellas y de tanta importancia histórica para Europa. Existen una serie de pueblos y ciudades de pequeño tamaño, eclipsadas por los grandes destinos urbanos del país, pero que bien merecen un paseo, al menos de una jornada.

Es necesario salir del circuito ampliamente publicitado de las urbes más famosas para perderse en los espacios rurales del territorio belga, algo escasos dada la alta industrialización del país, y descubrir otros puntos como es el caso de Oudenaarde, una ciudad de 30.000 habitantes en la región de Flandes oriental, en las Ardenas Flamencas, a unos 25 kilómetros al sur de Gante. Con una rica historia, este lugar ahora casi desconocido en el mapa de la vieja Europa, tuvo su apogeo entre los siglos XVI y XVII, siendo un importantísimo centro de producción de tapices. Hoy en día también se sigue dedicando a la industria textil así como a la elaboración de la cerveza ya que dispone, ni más, ni menos, que de cuatro fábricas de cerveza en sus alrededores: Liefmans, Smisje, Cnudde y Roman, esta posiblemente es la más internacional.

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