Este pequeño pedazo de tierra en medio de la Bahía de San Francisco ha sido testigo durante los últimos siglos de una historia verdaderamente sorprendente. Su situación geográfica, a unos 2 kilómetros de la costa, en medio de la bahía, casi siempre entre la bruma o la niebla es ya destacable. La isla de Alcatraz se puede ver desde la ciudad de San Francisco los días despejados. Aparece mencionada por primera vez en 1775, en un documento del descubridor español Juan Manuel de Ayala que la llamó la «isla de los alcatraces», ya que alcatraz era un nombre que se utilizaba para designar a los pelícanos. Por tanto no puede extrañar encontrarse con una gran bandera de España nada más entrar al interior de la cárcel más famosa de la historia, en un lugar destacado y con una pequeña leyenda para recordar a los visitantes los tiempos en los que este trozo de tierra también era España.

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