Oslo, siete de la tarde de un viernes de finales de verano. Las calles del centro de la ciudad están a rebosar de personas que han salido de sus casas o sus trabajos. Muchas caminan tranquilamente, otras pasean en bicicleta o disfrutan de una actuación musical callejera, como si hubiera salido todo el mundo de golpe a celebrar que el día es espléndido y el verano llega a su fin. El viajero que llega a la ciudad por primera vez y se mezcla con esta situación será sorprendido gratamente…

 

Reportaje completo publicado en la Revista Chic.