Su fachada de ladrillo, sus puertas y ventanas de madera ya son historia viva de Madrid y de España. El restaurante Casa Botín no está entre los más vanguardistas del mundo, uno de esos locales donde el concepto de la gastronomía molecular es lo más buscado, ni tampoco en su cocina de 1725 se guisa con nitrógeno líquido. Ni falta que hace. Su esencia inamovible se fundamenta en su estilo tradicional, conservado con mimo y cariño durante siglos y que atrae a castizos y no tanto, turistas o curiosos por miles. Y es este empeño lo que ha hecho que Botín de a conocer España, más en concreto la gastronomía castellana y Madrid, por todo el mundo…

Reportaje completo publicado en la Revista Chic.