Los estudiantes pasean por las calles de Salamanca con dirección a alguna biblioteca, para reponer fuerzas después de sus clases diarias o escapar del calor que desprende un sol de justicia que parece invadir todos los rincones de la ciudad. Es finales de junio y muchos de estos jóvenes, que se preparan para la vida laboral, no son conscientes de lo que supone el próximo curso académico para la Universidad de Salamanca, de la que ya forman parte de su historia centenaria. Y es que 800 años de vida no se cumplen todos los días…

Reportaje completo publicado en Libertad Digital.