En la frontera invisible que separa Flandes y Valonia en Bélgicase encuentra el bosque de Hallerbos. Un pedacito de tierra que recuerda un lugar fantástico sacado de un cuento de hadas del que puedes esperar que aparezca algún unicornio o un duende en cualquier momento.

A unos 25 kilómetros al sur de Bruselas este lugar transforma la realidad en pura fantasía, en un sentido onírico, en poco más de 500 hectáreas de terreno arbolado que recuerda a algo parecido a un reducto de la imaginación de Lewis Carroll mezclado con Vincent van Gogh durante unas pocas semanas al año. Y todo por culpa de los jacintos azules silvestres que tapizan este pequeño bosque desde finales de abril hasta principios de junio, coincidiendo con el principio de la primavera. Este color azul púrpura de la flor del jacinto silvestre, combinado con el verde intenso de las hojas de haya jóvenes dan un efecto mágico al bosque.

(Reportaje publicado en Libertad Digital)

 

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Hallerbos. ©David Alonso Rincón.

Hallerbos. ©David Alonso Rincón.

Hallerbos. ©David Alonso Rincón.

Hallerbos. ©David Alonso Rincón.

Hallerbos. ©David Alonso Rincón.

Hallerbos. ©David Alonso Rincón.

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